Los salmos
Introducción
Los hebreos lo llamaron “El Libro de las Alabanzas”, para designar su propósito principal que es la alabanza a Dios. Los traductores griegos lo designaron como los Salmos. El libro de los Salmos se divide en cinco libros: Libro I 1-41; Libro II 42-72; Libro III 73-89; IV 90-106; V 107-150.
Autores
Los Salmos tuvieron una gran cantidad de autores los que a lo largo de muchos años fueron componiendo cantos devocionales para honrar a Dios. Entre los escritores podemos hallara entre otros a: David quién compuso la cantidad de 73 Salmos, Asáf 12, los hijos de Coré 12, Salomón 2, 1 Henan, 1 Etán, 1 Moisés y 48 anónimos. (los Salmos sin paternidad son designados como “Salmos huérfanos”) .
Periodo de los Salmos
Si suponemos que Moisés fuera el primer escritor de Salmos (1430) Y Esdras es el último (430) el tiempo transcurrido en los Salmos cubriría un tiempo de aproximadamente 1000 años.
Clasificación de los Salmos
1. Oración 17, 86, 90, 102, 142.
2. Alabanzas 8, 19, 81, 92, 95-100, 145, 150.
3. Por Liberación 6, 16, 39, 38, 41.
4. Confesión de Fe 33, 94, 104.
5. Confesión Pecado 32, 38, 51, 102, 130, 143.
6. Intercesión 20, 21, 41, 67, 89.
7. Imprecación 35, 59, 69, 109.
8. Instrucción 37, 45, 49, 78, 100, 107.
9. Meditación 49, 73, 94.
10. Honra a la Ley 19, 119.
11. Mesiánicos 16, 22, 40, 68, 69, 110.
El Propósito de los Salmos
A. Los salmistas escribieron de sus experiencias emocionales de gozo, tristeza y pruebas de la vida, y como las encaraban con relación a Dios.
B. Los Salmos dieron un medio de expresión al pueblo de Dios en todo los campos de la experiencia humana, allí manifestaban sus sentimientos y deseos ante el Señor con palabras significativas y llenas de vida.
C. Los Salmos sirvieron para expresar los anhelos de Israel por la venida del Mesías, dando por inspiración divina muchos detalles proféticos de su primera y segunda venida.
D. Los Salmos sirvieron como himnario para muchos de los ritos de la religión hebrea tales como; fiestas religiosas, el culto del templo y las congregaciones locales y nacionales.
El Fondo Histórico de los Salmos
Los Salmos en muchos casos reflejan aspectos de la vida personal de hombres como David. Para ejemplificar esto vamos repasar algunos Salmos cuyo tema central son las vicisitudes por las que tuvo que atravesar el rey de Israel. Salmo 63: Este Salmo fue escrito por David cuando Absalón su hijo se reveló contra él y contra su reino. Salmo 41: Este Salmo tiene alguna relación con lo anterior son del mismo periodo, la diferencia es que este se refiere a la traición de Ahitofel antes fiel consejero de David, ahora aliado de Absalón para su destrucción. Salmo 40: Salmo que expresa la gratitud del rey David al ser perdonado por Dios. Salmo 51: Este es el Grito de angustia de David por su pecado con Betsabé.
Tipos de Salmos
Salmo de Lamento o Queja: Este tipo de Salmos constituyen una extensa parte del total de ellos (la tercera Parte), son lamentos individuales o colectivos. Presentan la profunda cercanía de la muerte. Estos Salmos reflexionan acerca de la gracia de Dios y del auxilio que de él se espera. Salmos Imprecatorios: Son juicios y maldiciones, y la invocación divina de la venganza. Ej: 35, 69, 109, 83.
Salmos Mesiánicos: Son aquellos que presentan algún antecedente con respecto al Mesías por venir, son predictivos, es decir, predicen de los padecimientos, ministerio, y manifestación de Cristo.
La persona del Mesías:
Como Hombre: Salmos 8:4-5; Hebreos 2:6-8
Como Eterno: Salmo 102:25-27; Hebreos 1:10
Como Dios: Salmo 45:6-11; Hebreos 1:8
Como Hijo de Dios: Salmo 2:7; Mateo 22:45
Interpretación de los Salmos
Los Salmos al igual que cualquier otro tipo de literatura, particularmente de la poesía, deben analizarse considerando de igual modo los recursos propios de este tipo de obras. Con esto nos evitaremos maneras erradas de interpretación de la literatura hebrea. La mayoría de los Salmos emplean figuras que representan de manera poética aspectos que tienen que ver con Dios y toda su hermosura. El ejemplo de esta manera figurada la encontramos en el Salmo 23, se describe al pastor con sus ovejas, para hacer resaltar la relación de los creyentes con Dios. Una figura ayudará enseñar lo desconocido. La siguiente es una lista no exhaustiva de las figuras más usadas en la literatura hebrea.
El Símil: Es una figura que hace comparación por medio de alguna semejanza en un punto o más. Es una comparación común usando la palabra “como” (Salmo 1:3).
La Metáfora: Esta hace su comparación por representación, declarando una cosa como otra sin el uso común. (Salmo 23:1).
La Alegoría: Es la figura de metáforas amplias alrededor de un tema central. En el Salmo 88:1 se describe a Israel como “una vid de Egipto”.
La Hipérbole: Es una exageración para poner énfasis en algún punto determinado. (Salmo 6:6)
La Personificación: habla de objetos inanimados o ideas abstractas como si tuvieran los atributos de un ser vivo. (Salmo 37:10)
Antropomorfismos: Es una figura que habla como si Dios tuviera cuerpo humano, o características humanas. (Salmo 10:12).
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quinta-feira, outubro 14, 2010
Auge y caída de la monarquía Hebrea
El periodo de la monarquía hebrea estuvo invariablemente ejercida por un monarca sobre todo Israel por espacio de 120 años. Los reyes que gobernaron el estado hebreo durante dicho periodo son: Saúl, David, Salomón.
SAÚL.
Saúl es elegido rey por allá en el año 1050 a. C, aún cuando permaneció fiel por algún tiempo a Dios su conducta fue cambiando gradualmente, lo que en un momento de su vida le valió la exclusión del favor divino. Desesperado por el abandono de Dios y la ausencia de Samuel Saúl consulta con una adivina de Endor para que esta le comunicara con el espíritu del recién fallecido profeta. Saúl constituye un ejemplo del naufragio espiritual. Su desobediencia y soberbia lo llevaron por el camino que jamás debió transitar, un camino en donde la ley del Dios que le había prosperado no tenía significación alguna. Los terribles errores cometidos por el desgraciado rey fueron motivos para que Dios pensase en un sucesor. Un humilde pastor de ovejas llamado David había sido el hombre elegido por el señor para guiar los destinos del reino. David fue ungido como rey catorce años antes que se convirtiera en tal.
CRONOLOGÍA
1050 Saúl es elegido rey. Tenía como 35 años.
1024 Samuel unge a David
1023 David mata a Goliát
1010 Saúl es muerto en manos de los filisteos
EL REY DAVID
A la muerte de Saúl Acaecida en el año 1010 a. C, David se convierte en rey de Judá. Siete años después llegaría a gobernar sobre todo Israel. Su primer gobierno fue establecido en Hebrón. (II Samuel 5:5)
DATOS BIOGRÁFICOS DEL REY DAVID
Fue el menor de siete hermanos.
Pertenecía a la tribu de Judá
Fue ungido por Samuel para ser rey sobre Israel.
Huyó durante ocho años de Saúl para que este no lo matara.
Tenía 30 años cuando elegido rey de Israel.
Capturó Jerusalén de manos jebuseas.
David es llamado en la escritura “Varón conforme al corazón de Dios” y la misma palabra testifica que él hizo la voluntad de Dios.
SALOMÓN
Nacido de Betsabé a quién David amaba. Salomón no tenía derecho sobre el trono directamente según la línea de sucesión, no obstante fue elegido por David para ser rey sobre Israel bajo la bendición de Dios. Parece sin embargo que Adonías pretendía también el trono, lo que al parecer era lo justo.
Según nos refiere I de Reyes 2:15-22 Salomón heredó de su Padre un glorioso reino. Su trabajo ahora consistía en mantener y acrecentar progresivamente la obra comenzada por David su Padre. La importancia del rey Salomón radica en tres aspectos que hacen que su periodo de gobierno fuera connotado. Su sabiduría, la construcción del templo, y su reinado de paz y prosperidad. La construcción del templo por iniciativa de Salomón fue en su tiempo la mayor obra emprendida por un hombre.
LA APOSTASÍA DE SALOMÓN
Salomón el ya viejo rey se entregó a las prácticas rituales de las religiones cananeas, todo esto instigado por sus tantas esposas extranjeras ellas volvieron el corazón de Salomón al paganismo. (I de Reyes 11:5-8)
MUERTE DE SALOMÓN
Salomón el hombre más sabio y espléndido de la historia hebrea muere sometido a la voluntad de sus innumerables esposas y concubinas, y lo que es peor al carácter idolatra de esta. La gloria de su reinado será siempre sin duda recordado con admiración, sin embargo si terrible final con mucha amargura.
DATOS BIOGRÁFICOS DE SALOMÓN.
Hijo de Betsabé y David
En el año 990 comenzó su reinado
Tenía 22 años cuando fue elegido rey.
Se casó con numerosas mujeres extranjeras.
Compuso los Cantares, los Proverbios, y Eclesiastés.
ROBOAM
Hijo de Salomón y Naama mujer amonita. Fue criado bajo el alero de una permisiva actividad idolátrica que poco le harían entender de las verdades de la Escritura y del dios verdadero. Roboam fue el responsable de la separación del reino, su negativa de rebajar los impuestos que su Padre había cargado sobre las espaldas del pueblo. Pablo Of. Comenta acerca de Roboam: “A Roboam le faltaba la sensatez que nace con la disciplina del trabajo”
LA DIVISIÓN DEL REINO
La división del reino tiene básicamente una connotación política y otra espiritual. No olvidemos que Salomón en la sentencia divina recibe de Dios dos cosas: sería despojado del reinado, otro tomaría su reino, todo esto considerando las grandes faltas cometidas por el rey (I Reyes 11:11-13), Pero esta ruptura no sería en su tiempo, sino en el de su hijo.
EL REINO DIVIDIDOReino Del Sur:
Capital: Jerusalén
Primer rey: Roboam
N° de Tribus: Dos
Duración del reino: 345 años
Año de Caída: 586 Reino Del Norte
Capital: Samaria
Primer rey: Jeroboam
N° de Tribus: Diez
Duración del reino: 209 años
Año de Caída: 722
Pastor Gilberto Gomes
El periodo de la monarquía hebrea estuvo invariablemente ejercida por un monarca sobre todo Israel por espacio de 120 años. Los reyes que gobernaron el estado hebreo durante dicho periodo son: Saúl, David, Salomón.
SAÚL.
Saúl es elegido rey por allá en el año 1050 a. C, aún cuando permaneció fiel por algún tiempo a Dios su conducta fue cambiando gradualmente, lo que en un momento de su vida le valió la exclusión del favor divino. Desesperado por el abandono de Dios y la ausencia de Samuel Saúl consulta con una adivina de Endor para que esta le comunicara con el espíritu del recién fallecido profeta. Saúl constituye un ejemplo del naufragio espiritual. Su desobediencia y soberbia lo llevaron por el camino que jamás debió transitar, un camino en donde la ley del Dios que le había prosperado no tenía significación alguna. Los terribles errores cometidos por el desgraciado rey fueron motivos para que Dios pensase en un sucesor. Un humilde pastor de ovejas llamado David había sido el hombre elegido por el señor para guiar los destinos del reino. David fue ungido como rey catorce años antes que se convirtiera en tal.
CRONOLOGÍA
1050 Saúl es elegido rey. Tenía como 35 años.
1024 Samuel unge a David
1023 David mata a Goliát
1010 Saúl es muerto en manos de los filisteos
EL REY DAVID
A la muerte de Saúl Acaecida en el año 1010 a. C, David se convierte en rey de Judá. Siete años después llegaría a gobernar sobre todo Israel. Su primer gobierno fue establecido en Hebrón. (II Samuel 5:5)
DATOS BIOGRÁFICOS DEL REY DAVID
Fue el menor de siete hermanos.
Pertenecía a la tribu de Judá
Fue ungido por Samuel para ser rey sobre Israel.
Huyó durante ocho años de Saúl para que este no lo matara.
Tenía 30 años cuando elegido rey de Israel.
Capturó Jerusalén de manos jebuseas.
David es llamado en la escritura “Varón conforme al corazón de Dios” y la misma palabra testifica que él hizo la voluntad de Dios.
SALOMÓN
Nacido de Betsabé a quién David amaba. Salomón no tenía derecho sobre el trono directamente según la línea de sucesión, no obstante fue elegido por David para ser rey sobre Israel bajo la bendición de Dios. Parece sin embargo que Adonías pretendía también el trono, lo que al parecer era lo justo.
Según nos refiere I de Reyes 2:15-22 Salomón heredó de su Padre un glorioso reino. Su trabajo ahora consistía en mantener y acrecentar progresivamente la obra comenzada por David su Padre. La importancia del rey Salomón radica en tres aspectos que hacen que su periodo de gobierno fuera connotado. Su sabiduría, la construcción del templo, y su reinado de paz y prosperidad. La construcción del templo por iniciativa de Salomón fue en su tiempo la mayor obra emprendida por un hombre.
LA APOSTASÍA DE SALOMÓN
Salomón el ya viejo rey se entregó a las prácticas rituales de las religiones cananeas, todo esto instigado por sus tantas esposas extranjeras ellas volvieron el corazón de Salomón al paganismo. (I de Reyes 11:5-8)
MUERTE DE SALOMÓN
Salomón el hombre más sabio y espléndido de la historia hebrea muere sometido a la voluntad de sus innumerables esposas y concubinas, y lo que es peor al carácter idolatra de esta. La gloria de su reinado será siempre sin duda recordado con admiración, sin embargo si terrible final con mucha amargura.
DATOS BIOGRÁFICOS DE SALOMÓN.
Hijo de Betsabé y David
En el año 990 comenzó su reinado
Tenía 22 años cuando fue elegido rey.
Se casó con numerosas mujeres extranjeras.
Compuso los Cantares, los Proverbios, y Eclesiastés.
ROBOAM
Hijo de Salomón y Naama mujer amonita. Fue criado bajo el alero de una permisiva actividad idolátrica que poco le harían entender de las verdades de la Escritura y del dios verdadero. Roboam fue el responsable de la separación del reino, su negativa de rebajar los impuestos que su Padre había cargado sobre las espaldas del pueblo. Pablo Of. Comenta acerca de Roboam: “A Roboam le faltaba la sensatez que nace con la disciplina del trabajo”
LA DIVISIÓN DEL REINO
La división del reino tiene básicamente una connotación política y otra espiritual. No olvidemos que Salomón en la sentencia divina recibe de Dios dos cosas: sería despojado del reinado, otro tomaría su reino, todo esto considerando las grandes faltas cometidas por el rey (I Reyes 11:11-13), Pero esta ruptura no sería en su tiempo, sino en el de su hijo.
EL REINO DIVIDIDOReino Del Sur:
Capital: Jerusalén
Primer rey: Roboam
N° de Tribus: Dos
Duración del reino: 345 años
Año de Caída: 586 Reino Del Norte
Capital: Samaria
Primer rey: Jeroboam
N° de Tribus: Diez
Duración del reino: 209 años
Año de Caída: 722
Pastor Gilberto Gomes
sexta-feira, junho 25, 2010
domingo, janeiro 03, 2010
Apologia
Ressurreição e Reencarnação (Apologética)
Não há porque confundir as duas doutrinas. Ressurreição é doutrina cristã; reencarnação é doutrina espírita. São caminhos que não se cruzam. A doutrina ou teoria do Espiritismo está contida no Livro dos Espíritos, escrito pelos “espíritos”, com 1009 quesitos, e em outros livros de autoria de Allan Kardec. As doutrinas básicas do Cristianismo estão detalhadas na Bíblia Sagrada, regra de fé e prática dos cristãos, escrita sob inspiração divina. A Bíblia é a palavra de Deus. O Cristianismo é único, exclusivo, e não se confunde com qualquer outra religião não cristã. Somente os que seguem a Cristo podem ser considerados cristãos. Dito isto, examinemos as duas doutrinas.
Reencarnação
Reencarnação é a volta do espírito ao plano material. Quando o homem morre, o corpo desce à sepultura e o espírito segue para o mundo espiritual. A doutrina da reencarnação sustenta que o espírito retorna à vida terrena, em novo corpo, tantas vezes quantas sejam necessárias. O objetivo desse retorno “é fazê-los chegar à perfeição” e proporcionar um “melhoramento progressivo da Humanidade”. “As reencarnações sucessivas são sempre muito numerosas, porque o progresso é quase infinito” (Quesitos 132, 167 e 169 do Livro dos Espíritos).
Ressurreição
De acordo com o ensino da Bíblia Sagrada, só há uma separação corpo-espírito, i.e., o homem só morre uma vez: “E, como aos homens está ordenado morrerem uma vez, vindo depois disso o juízo, assim também Cristo, oferecendo-se uma vez para tirar os pecados de muitos, aparecerá segunda vez, sem pecado, aos que o esperam para salvação” (Hebreus 9.27-28). Como vimos, o homem morre e fica aguardando julgamento. Haverá um dia em que todos serão julgados.
O Senhor Jesus ensinou que o injusto, quando morre, vai para um lugar de tormentos. O justo, para um lugar de paz. Tal ensino está na parábola do rico e Lázaro (Lucas 16.19-31). Todos ficam aguardando a ressurreição.
Ressurreição significa a vivificação do corpo morto, não importa quanto tempo esteja nesse estado. Significa o reencontro do espírito com o corpo original: “E, se o Espírito daquele que dentre os mortos ressuscitou a Jesus habita em vós, aquele que dentre os mortos ressuscitou a Cristo também vivificará os vossos corpos mortais pelo seu Espírito que em vós habita” (Romanos 8.11). Na vinda do Senhor, “os que morreram em Cristo [i.e., os cristãos, aqueles que crêem em Jesus como Senhor e Salvador] ressurgirão primeiro”. Os que estiverem vivos na Sua vinda serão arrebatados e estarão para sempre com o Senhor (1 Tessalonicenses 4.16-17). Sob inspiração divina, o apóstolo Paulo declara: “Cremos que Jesus morreu e ressurgiu, assim também cremos que aos que dormem em Jesus, Deus os tornará a trazer com ele” (v.14). A redenção dos cristãos abrange o corpo (Romanos 8.23).
Exemplos na Bíblia Sagrada se contrapõem à doutrina da reencarnação. Ao ladrão que se arrependeu, Jesus prometeu: “Em verdade te digo que hoje estarás comigo no paraíso” (Lucas 23.43). Esse ladrão tinha motivos de sobra para reencarnar umas mil vezes até se tornar perfeito. Jesus perdoou seus pecados e lhe garantiu a vida eterna. Moisés e Elias apareceram na transfiguração de Jesus. Nada indica que tenham retornado à vida corpórea para serem purificados. Foram reconhecidos pela fisionomia original.
A deidade de Jesus está demonstrada de forma direta ou indireta em muitos textos bíblicos que, não raro, passam despercebidos por olhos menos atentos. As seitas de um modo geral não aceitam a verdade bíblica sobre o “Verbo que se fez carne e habitou entre nós”. Para o pleno exercício da apologética cristã, convém que saibamos manejar bem a “espada do Espírito, que é a palavra de Deus, viva e eficaz, e mais cortante do que qualquer espada de dois gumes, apta para discernir os pensamentos e intenções do coração”.
Jesus: Senhor e Juiz dos mortos
“Para isto Cristo morreu e tornou a viver, para ser Senhor tanto dos mortos como dos vivos (Rm 14.9); “De maneira que cada um de nós dará conta de si mesmo a Deus” (Rm 14.12).
“Eu sou o Deus de Abraão, o Deus de Isaque e o Deus de Jacó? Ora, Deus não é Deus dos mortos, mas dos vivos” (Mt 22.32) “[Jesus] foi constituído Juiz dos vivos e dos mortos” (Atos 10.40,42; Jo 5.22;2; Tm 4.1; Hb 10.30)
O domínio de Cristo é supremo e abrange tudo: a vida, a morte e o juízo.
Jesus: O Criador
“Ele é a imagem do Deus invisível, o primogênito de toda a criação. Pois nele foram criadas todas as coisas que há nos céus e na terra, visíveis e invisíveis, sejam tronos, sejam dominações, sejam principados, sejam potestades. Tudo foi criado por ele e para ele. Ele é antes de todas as coisas, e todas as coisas subsistem por ele” (Cl 1.15-17).
Se Jesus é o Criador, logo Ele é Deus.O termo “primogênito” atribuído a Jesus não significa que Ele tenha sido o primeiro a ser criado, mas trata do relacionamento de Pai e Filho na Trindade, confirmado em João 3.16 (“Filho Unigênito”).O próprio versículo afirma que Ele é Criador (“Tudo foi criado por ele...”). O Criador de todas as coisas não pode ser criatura. O Filho é a expressa imagem de Deus (Hb 1.3). A divindade de Jesus está expressa de forma inequívoca no Evangelho do apóstolo João: “No princípio, era o Verbo, e o Verbo estava com Deus, e o Verbo era Deus; Ele estava no princípio com Deus; todas as coisas foram feitas por Ele; e o Verbo se fez carne e habitou entre nós” (Jo 1.1,2,3,14). O termo UNIGÊNITO “descreve a filiação singular entre Jesus Cristo e Deus-Pai. Ninguém, a não ser o Cristo, detém semelhante prerrogativa” (Dicionário. Teológico). “Com referência a Jesus, a frase “o Unigênito do Pai” (Jo 1.14), indica que, como o Filho de Deus, Ele era o representante exclusivo do Ser e caráter daquele que o enviou... Podemos apenas entender corretamente o termo “unigênito” quando usado para se referir ao Filho, no sentido de relação não originada. A geração não é um evento no tempo, embora distante, mas um fato independente do tempo. O Cristo não se tornou, mas necessária e eternamente é o Filho. Ele, uma Pessoa, possui todos os atributos da deidade pura... em Jo 1.18, a cláusula: “O Filho unigênito, que está no seio do Pai”, expressa Sua união eterna com o Pai na deidade e a intimidade e o amor inefável entre eles, o Filho tomando parte em todas as deliberações do Pai e desfrutando de todos os Seus afetos. Em Jo 3.16, a declaração: “Deus amou o mundo de tal maneira que deu o seu filho Unigênito”, não deve ser considerado que signifique que Jesus se tornou o Filho Unigênito na encarnação. O valor e a grandeza do dom acham-se na filiação daquele que foi dado. Sua filiação não era o efeito de Ele ser dado... Em 1 Jo 4.9, a declaração: “Deus enviou seu Filho unigênito ao mundo”, não quer dizer que Deus enviou ao mundo aquele que ao nascer em Belém se tornara seu Filho. Contraste com a declaração paralela encontrada em Gl 4.6: “Deus enviou aos nossos corações o Espírito de seu Filho”, o que não pode significar que Deus enviou aquele que se tornou Seu Espírito quando Ele o enviou” (Dicionário VINE, pg. 1044).
Jesus: O Filho de Deus
Disseram os judeus: “Não te apedrejamos por nenhum milagre, mas pela blasfêmia, porque tu, mero homem, te fazes Deus a ti mesmo”. Disse Jesus: “O que dizer daquele a quem o Pai santificou e enviou ao mundo? Então por que me acusais de blasfêmia, porque eu disse: Sou Filho de Deus? Mas faço as obras de meu Pai e não credes em mim, crede nas obras, para que possais saber e compreender que o Pai está em mim, e eu nele”. “De novo procuravam prendê-lo” (Jo 10.33,36,38,39).
Para os judeus, identificar-se como Filho de Deus era colocar-se em pé de igualdade com o próprio Deus. Por isso ficaram enfurecidos ao ouvirem a expressão “Filho de Deus”, dita pelo próprio Jesus. Vejam outras com o mesmo teor:
“Então, os que estavam no barco o adoraram, dizendo: És verdadeiramente o Filho de Deus” (Mt 14.33). “Tu és o Cristo, o Filho do Deus vivo” (Mt 16.16) “Que tenho eu contigo, Jesus, Filho do Deus Altíssimo”. “Se tu és o Filho de Deus, dize a esta pedra que se transforme em pão” (Mt 4.3). “Se tu és o Filho de Deus lança-te daqui abaixo” (Mt 4.6). Até os demônios reconhecem a divindade de Jesus.
“Não vos fizemos saber o poder e a vinda de nosso Senhor Jesus Cristo, seguindo fábulas artificialmente compostas, mas nós mesmos vimos a sua majestade: “Este é o meu Filho amado em quem me comprazo. Nós mesmos ouvimos esta voz vinda do céu, estando nós com ele no monte santo” (2 Pe 1.16-18).
Jesus: Senhor, Deus e Salvador
“Aguardando a bem-aventurada esperança e o aparecimento da glória do nosso grande Deus e Salvador Cristo Jesus” (Tt 2.13). “Mas quando apareceu a benignidade de Deus, nosso Salvador, e o seu amor para com os homens... que ele derramou sobre nós por meio de Jesus Cristo, nosso Salvador” (Tt 3.4,6). [Estevão]: “Senhor Jesus, recebe o meu espírito” (Atos 7.59). Jesus: “Pai, nas tuas mãos entrego o meu espírito” (Lc 23.46). “Simão Pedro, servo e Apóstolo de Jesus Cristo, aos que conosco alcançaram fé igualmente preciosa pela justiça do nosso Deus e Salvador Jesus Cristo” (2 Pe 1.1,11).
Eis aí Jesus sendo chamado de Deus e Senhor. Estevão entregou seu espírito ao Senhor Jesus, e este, ao morrer, entregou seu espírito ao Pai. Vê-se que os dois – o Deus Filho e o Deus Pai – são o mesmo Senhor no mistério da Trindade.
Jesus: Cristo Deus
“Que, sendo em forma de Deus, não teve por usurpação ser igual a Deus, mas a si mesmo se esvaziou, tomando a forma de servo, fazendo-se semelhante aos homens... e toda língua confesse que Cristo Jesus é o Senhor, para glória de Deus Pai” (Fp 2.6,7,11)
Se Jesus esvaziou-se para tomar a forma de servo, para em tudo ficar semelhante aos homens, entende-se que Ele esvaziou-se de alguma prerrogativa, ou seja de seus atributos e privilégios divinos.
Jesus: O Todo-Poderoso
“Mas todos os que o receberam, àqueles que crêem no seu nome, deu-lhes o poder de serem feitos filhos de Deus” (Jo 1.12). “É-me dado todo o poder no céu e na terra” (Mt 28.18)
O próprio Jesus, na qualidade de Deus, recebe a todos como filhos, e se declara Todo-Poderoso.
Jesus: Digno de adoração
“E, novamente, ao introduzir o primogênito no mundo, diz: E todos os Anjos de Deus o adorem; e, quanto aos anjos, diz: quem de seus anjos faz ventos, e de seus ministros labaredas de fogo, mas, do Filho, diz: Ó Deus, o teu trono subsiste pelos séculos dos séculos, e cetro de equidade é o cetro do teu reino” (Hb 1.6-8). “Ao Senhor Deus adorarás...” (Mt 4.10).
Quando o apóstolo João prostrou-se aos pés do anjo para adorá-lo, ouviu o seguinte: “Não faças isso... Adora a Deus” (Ap 22.8-9).
O Senhor Jesus não é em nada inferior ao Deus Pai. Mais uma vez o Filho é chamado de Deus (“Ó Deus”). Jesus ensinou que somente a Deus devemos adorar. Se Ele não fosse a expressa imagem de Deus, não aceitaria adoração. Entretanto, não apenas os anjos o adoravam. Vejam:
“E elas [Maria Madalena e outra Maria] abraçaram os seus pés, e o adoraram” (Mt 28.9). “Veio um leproso, e o adorou...” (Mt 8.2). “Vimos a sua estrela no oriente, e vimos adorá-lo” (Mt 2.2, 11). “Os que estavam no barco o adoraram dizendo: És verdadeiramente o Filho de Deus” (Mt 14.33). “A mulher chegou e o adorou:...” (Mt 15.25;28.17). “Disse o homem: Creio, Senhor, e o adorou” (Jo 9.38).
Considerando-se que Jesus disse ao diabo: “Ao Senhor teu Deus adorarás, e só a ele servirás” (Mt 4.10), e sabendo-se que Ele não recusou ser adorado, fica claro que Ele se colocou como Deus. A não ser que os contradizentes queiram dizer que Ele foi um hipócrita, charlatão, mentiroso, louco ou impostor.
“O Filho é o resplendor da sua glória e a expressa imagem da sua pessoa, sustentando todas as coisas pela palavra do seu poder. Havendo feito por si mesmo a purificação dos nossos pecados, assentou-se à destra da Majestade” (Hb 1.3).
Jesus: Igreja de Deus/Igreja de Cristo
Paulo: “Olhai por vós, e por todo o rebanho sobre o qual o Espírito Santo vos constituiu bispos, para apascentardes a igreja de Deus, a qual ele comprou com o seu próprio sangue” (Atos 20.28).
“Sobre esta pedra edificarei a minha igreja” (Mt 16.18).
“Para conhecimento e mistério do Deus-Cristo...” (Cl 2.2-3). “Nele habita toda a plenitude da divindade” (Cl 2.8).
Jesus declara que a Igreja é dele, e em Atos 20.28 lemos que a Igreja é de Deus. Logo, correta está a expressão “Deus-Cristo”, como acima.
Jesus: O Autor da Vida
“Mataste o Autor da Vida, ao qual Deus ressuscitou dos mortos, do que nós somos testemunhas” (Atos 3.15). “O Senhor é o que tira a vida e a dá” (1 Sm 2.6). “Deus dos mortos e dos vivos” (Mt 22.32).
Temos nessas pasdsagens a identificação de Jesus como Autor da Vida; o mesmo título é dado a Deus, o Senhor que tira a vida e a dá.
Jesus: o Deus Perdoador
“Homem os teus pecados te são perdoados. Os escribas e fariseus começaram a pensar: quem é este que diz blasfêmias? Quem pode perdoar pecados, senão só Deus?. Jesus disse: “Por que pensais essas coisas em vossos corações? Qual é mais fácil? Dizer: os teus pecados estão perdoados, ou dizer: Levanta-te e anda? Ora, para que saibais que o Filho do homem tem na terra autoridade para perdoar pecados – disse ao paralítico : A ti te digo, levanta-te, toma o teu leito, e vai para a tua casa “(Lucas 5.17ss).
Através de uma dificuldade maior (a de curar o paralítico) Jesus justificou a dificuldade menor (a de perdoar pecados). Jesus, conhecedor da Palavra, não iria perdoar pecados se Ele não fosse o próprio Deus encarnado. Salvo se Ele fosse um mentiroso, hipócrita e charlatão. Vejam:
“É Ele [Deus] quem perdoa todas as tuas iniqüidades...” (Sl 103.3). “Perdoa-nos as nossas dívidas,assim como nós perdoamos aos nossos devedores” (Mt 6.12).“Antes sede uns para com os outros benignos, compassivos, perdoando-vos uns aos outros, como também Deus vos perdoou em Cristo” (Ef 4.32). “O que encobre as suas transgressões jamais prosperará;mas o que as confessa e deixa,alcançará misericórdia”. [Misericórdia de Deus] (Pv 28.13). “Eu, eu mesmo, sou o que apago as tuas transgressões por amor de mim, e dos teus pecados não me lembro”. (Is 43.25; 1.18). “Arrependei-vos e convertei-vos para que sejam apagados os vossos pecados” (At 3.19). O exemplo mais marcante foi o do perdão concedido ao ladrão na cruz (Lc 23.43).
Jesus: o Eu Sou
“Antes que Abraão nascesse, eu sou. Então pegaram em pedras para lhe atirarem, mas Jesus ocultou-se, e saindo templo, passando pelo meio deles” (Jo 8.58,59). “Se não crerdes que EU SOU, morrereis em vossos pecados” (João 8.24).
“Assim dirás aos filhos de Israel: EU SOU me enviou a vós” (Êx 3.14).
Jesus USOU O MESMO NOME pronunciado por Deus quando falou a Moisés. Com relação a Êxodo 3.14, a Bíblia de Estudo Pentecostal faz o seguinte comentário: “O Senhor deu a si mesmo o nome pessoal: “Eu sou o que sou” (de onde deriva o hb. Iavé), uma expressão que expressa ação. Deus estava efetivamente dizendo a Moisés: “Quero ser conhecido como o Deus que está presente e ativo” (1) Inerente no nome Iavé está a promessa da presença viva do próprio Deus, dia após dia com o seu povo... O Senhor declara que esse será o seu nome para sempre. É digno de nota que quando Jesus nasceu, foi chamado Emanuel, que significa “Deus conosco”(Mt 1.23); Jesus também se chamava a si mesmo pelo nome “Eu sou” (Jo 8.58)”.
Jesus: a Ele servirás
“E tudo o que fizerdes, fazei-o de todo o coração, como ao Senhor, e não aos homens, sabendo que recebereis do Senhor a recompensa da herança. É a Cristo, o Senhor, que servis” (Cl 3. 23-24)
“Ao Senhor teu Deus adorarás, e só a Ele servirás” (Mt 4.10). “Ao Senhor teu deus temerás, e a ele servirás...” (Dt 6.13). “Eu e a minha casa serviremos ao Senhor” (Js 24.15). “Aquele que me serve deve seguir-me, e onde eu estiver, ali estará também o meu servo. E se alguém me servir, meu Pai o honrará” (Jo 12.26). “Porque quem nisto [justiça, paz e alegria no Espírito Santo] serve a Cristo, agradável é a Deus e aprovado pelos homens” (Rm 14.18). ”Eu sou o caminho, a verdade e a vida. Ninguém VEM AO PAI senão por mim” (Jo 14.6). Jesus não disse VAI ao Pai, mas se colocou em igualdade com Deus Pai, ao dizer VEM ao Pai. “Se vós me conhecêsseis, também conheceríeis a meu Pai” (Jo 8.19; cf 14.9).
Do que foi lido acima, deduz-se o seguinte:
Primeiro, a palavra SENHOR (do hebraico Yavé; do grego kyrios), significando supremacia, soberania, é um título de reverência usado tanto para Deus como para Jesus. Exemplos: “Não tentarás o Senhor teu Deus” (Mt 4.7, 10); “...o tempo em que o Senhor Jesus andou entre nós” (At 1.21). Segundo, Jesus, confirmando as Escrituras, afirmou que devemos servir somente a Deus. Todavia, Ele disse: “aquele que me serve deve seguir-me...” (Jo 12.26). O apóstolo Paulo, na carta aos romanos, fala em servir a Cristo. Terceiro, em João 8.19 Jesus confirma ser a expressa imagem de Deus. Paulo confirma em Colossenses 1.15: “Ele é a imagem do Deus invisível...” Em João 14.9 Jesus confirma a Sua condição de Verbo encarnado: “Quem me vê, vê o Pai”.
A Bíblia registra muitas outras passagens que testemunham a divindade de Jesus, bastando que examinemos com atenção o texto e o contexto.
Pr. Gilberto Gomes
Não há porque confundir as duas doutrinas. Ressurreição é doutrina cristã; reencarnação é doutrina espírita. São caminhos que não se cruzam. A doutrina ou teoria do Espiritismo está contida no Livro dos Espíritos, escrito pelos “espíritos”, com 1009 quesitos, e em outros livros de autoria de Allan Kardec. As doutrinas básicas do Cristianismo estão detalhadas na Bíblia Sagrada, regra de fé e prática dos cristãos, escrita sob inspiração divina. A Bíblia é a palavra de Deus. O Cristianismo é único, exclusivo, e não se confunde com qualquer outra religião não cristã. Somente os que seguem a Cristo podem ser considerados cristãos. Dito isto, examinemos as duas doutrinas.
Reencarnação
Reencarnação é a volta do espírito ao plano material. Quando o homem morre, o corpo desce à sepultura e o espírito segue para o mundo espiritual. A doutrina da reencarnação sustenta que o espírito retorna à vida terrena, em novo corpo, tantas vezes quantas sejam necessárias. O objetivo desse retorno “é fazê-los chegar à perfeição” e proporcionar um “melhoramento progressivo da Humanidade”. “As reencarnações sucessivas são sempre muito numerosas, porque o progresso é quase infinito” (Quesitos 132, 167 e 169 do Livro dos Espíritos).
Ressurreição
De acordo com o ensino da Bíblia Sagrada, só há uma separação corpo-espírito, i.e., o homem só morre uma vez: “E, como aos homens está ordenado morrerem uma vez, vindo depois disso o juízo, assim também Cristo, oferecendo-se uma vez para tirar os pecados de muitos, aparecerá segunda vez, sem pecado, aos que o esperam para salvação” (Hebreus 9.27-28). Como vimos, o homem morre e fica aguardando julgamento. Haverá um dia em que todos serão julgados.
O Senhor Jesus ensinou que o injusto, quando morre, vai para um lugar de tormentos. O justo, para um lugar de paz. Tal ensino está na parábola do rico e Lázaro (Lucas 16.19-31). Todos ficam aguardando a ressurreição.
Ressurreição significa a vivificação do corpo morto, não importa quanto tempo esteja nesse estado. Significa o reencontro do espírito com o corpo original: “E, se o Espírito daquele que dentre os mortos ressuscitou a Jesus habita em vós, aquele que dentre os mortos ressuscitou a Cristo também vivificará os vossos corpos mortais pelo seu Espírito que em vós habita” (Romanos 8.11). Na vinda do Senhor, “os que morreram em Cristo [i.e., os cristãos, aqueles que crêem em Jesus como Senhor e Salvador] ressurgirão primeiro”. Os que estiverem vivos na Sua vinda serão arrebatados e estarão para sempre com o Senhor (1 Tessalonicenses 4.16-17). Sob inspiração divina, o apóstolo Paulo declara: “Cremos que Jesus morreu e ressurgiu, assim também cremos que aos que dormem em Jesus, Deus os tornará a trazer com ele” (v.14). A redenção dos cristãos abrange o corpo (Romanos 8.23).
Exemplos na Bíblia Sagrada se contrapõem à doutrina da reencarnação. Ao ladrão que se arrependeu, Jesus prometeu: “Em verdade te digo que hoje estarás comigo no paraíso” (Lucas 23.43). Esse ladrão tinha motivos de sobra para reencarnar umas mil vezes até se tornar perfeito. Jesus perdoou seus pecados e lhe garantiu a vida eterna. Moisés e Elias apareceram na transfiguração de Jesus. Nada indica que tenham retornado à vida corpórea para serem purificados. Foram reconhecidos pela fisionomia original.
A deidade de Jesus está demonstrada de forma direta ou indireta em muitos textos bíblicos que, não raro, passam despercebidos por olhos menos atentos. As seitas de um modo geral não aceitam a verdade bíblica sobre o “Verbo que se fez carne e habitou entre nós”. Para o pleno exercício da apologética cristã, convém que saibamos manejar bem a “espada do Espírito, que é a palavra de Deus, viva e eficaz, e mais cortante do que qualquer espada de dois gumes, apta para discernir os pensamentos e intenções do coração”.
Jesus: Senhor e Juiz dos mortos
“Para isto Cristo morreu e tornou a viver, para ser Senhor tanto dos mortos como dos vivos (Rm 14.9); “De maneira que cada um de nós dará conta de si mesmo a Deus” (Rm 14.12).
“Eu sou o Deus de Abraão, o Deus de Isaque e o Deus de Jacó? Ora, Deus não é Deus dos mortos, mas dos vivos” (Mt 22.32) “[Jesus] foi constituído Juiz dos vivos e dos mortos” (Atos 10.40,42; Jo 5.22;2; Tm 4.1; Hb 10.30)
O domínio de Cristo é supremo e abrange tudo: a vida, a morte e o juízo.
Jesus: O Criador
“Ele é a imagem do Deus invisível, o primogênito de toda a criação. Pois nele foram criadas todas as coisas que há nos céus e na terra, visíveis e invisíveis, sejam tronos, sejam dominações, sejam principados, sejam potestades. Tudo foi criado por ele e para ele. Ele é antes de todas as coisas, e todas as coisas subsistem por ele” (Cl 1.15-17).
Se Jesus é o Criador, logo Ele é Deus.O termo “primogênito” atribuído a Jesus não significa que Ele tenha sido o primeiro a ser criado, mas trata do relacionamento de Pai e Filho na Trindade, confirmado em João 3.16 (“Filho Unigênito”).O próprio versículo afirma que Ele é Criador (“Tudo foi criado por ele...”). O Criador de todas as coisas não pode ser criatura. O Filho é a expressa imagem de Deus (Hb 1.3). A divindade de Jesus está expressa de forma inequívoca no Evangelho do apóstolo João: “No princípio, era o Verbo, e o Verbo estava com Deus, e o Verbo era Deus; Ele estava no princípio com Deus; todas as coisas foram feitas por Ele; e o Verbo se fez carne e habitou entre nós” (Jo 1.1,2,3,14). O termo UNIGÊNITO “descreve a filiação singular entre Jesus Cristo e Deus-Pai. Ninguém, a não ser o Cristo, detém semelhante prerrogativa” (Dicionário. Teológico). “Com referência a Jesus, a frase “o Unigênito do Pai” (Jo 1.14), indica que, como o Filho de Deus, Ele era o representante exclusivo do Ser e caráter daquele que o enviou... Podemos apenas entender corretamente o termo “unigênito” quando usado para se referir ao Filho, no sentido de relação não originada. A geração não é um evento no tempo, embora distante, mas um fato independente do tempo. O Cristo não se tornou, mas necessária e eternamente é o Filho. Ele, uma Pessoa, possui todos os atributos da deidade pura... em Jo 1.18, a cláusula: “O Filho unigênito, que está no seio do Pai”, expressa Sua união eterna com o Pai na deidade e a intimidade e o amor inefável entre eles, o Filho tomando parte em todas as deliberações do Pai e desfrutando de todos os Seus afetos. Em Jo 3.16, a declaração: “Deus amou o mundo de tal maneira que deu o seu filho Unigênito”, não deve ser considerado que signifique que Jesus se tornou o Filho Unigênito na encarnação. O valor e a grandeza do dom acham-se na filiação daquele que foi dado. Sua filiação não era o efeito de Ele ser dado... Em 1 Jo 4.9, a declaração: “Deus enviou seu Filho unigênito ao mundo”, não quer dizer que Deus enviou ao mundo aquele que ao nascer em Belém se tornara seu Filho. Contraste com a declaração paralela encontrada em Gl 4.6: “Deus enviou aos nossos corações o Espírito de seu Filho”, o que não pode significar que Deus enviou aquele que se tornou Seu Espírito quando Ele o enviou” (Dicionário VINE, pg. 1044).
Jesus: O Filho de Deus
Disseram os judeus: “Não te apedrejamos por nenhum milagre, mas pela blasfêmia, porque tu, mero homem, te fazes Deus a ti mesmo”. Disse Jesus: “O que dizer daquele a quem o Pai santificou e enviou ao mundo? Então por que me acusais de blasfêmia, porque eu disse: Sou Filho de Deus? Mas faço as obras de meu Pai e não credes em mim, crede nas obras, para que possais saber e compreender que o Pai está em mim, e eu nele”. “De novo procuravam prendê-lo” (Jo 10.33,36,38,39).
Para os judeus, identificar-se como Filho de Deus era colocar-se em pé de igualdade com o próprio Deus. Por isso ficaram enfurecidos ao ouvirem a expressão “Filho de Deus”, dita pelo próprio Jesus. Vejam outras com o mesmo teor:
“Então, os que estavam no barco o adoraram, dizendo: És verdadeiramente o Filho de Deus” (Mt 14.33). “Tu és o Cristo, o Filho do Deus vivo” (Mt 16.16) “Que tenho eu contigo, Jesus, Filho do Deus Altíssimo”. “Se tu és o Filho de Deus, dize a esta pedra que se transforme em pão” (Mt 4.3). “Se tu és o Filho de Deus lança-te daqui abaixo” (Mt 4.6). Até os demônios reconhecem a divindade de Jesus.
“Não vos fizemos saber o poder e a vinda de nosso Senhor Jesus Cristo, seguindo fábulas artificialmente compostas, mas nós mesmos vimos a sua majestade: “Este é o meu Filho amado em quem me comprazo. Nós mesmos ouvimos esta voz vinda do céu, estando nós com ele no monte santo” (2 Pe 1.16-18).
Jesus: Senhor, Deus e Salvador
“Aguardando a bem-aventurada esperança e o aparecimento da glória do nosso grande Deus e Salvador Cristo Jesus” (Tt 2.13). “Mas quando apareceu a benignidade de Deus, nosso Salvador, e o seu amor para com os homens... que ele derramou sobre nós por meio de Jesus Cristo, nosso Salvador” (Tt 3.4,6). [Estevão]: “Senhor Jesus, recebe o meu espírito” (Atos 7.59). Jesus: “Pai, nas tuas mãos entrego o meu espírito” (Lc 23.46). “Simão Pedro, servo e Apóstolo de Jesus Cristo, aos que conosco alcançaram fé igualmente preciosa pela justiça do nosso Deus e Salvador Jesus Cristo” (2 Pe 1.1,11).
Eis aí Jesus sendo chamado de Deus e Senhor. Estevão entregou seu espírito ao Senhor Jesus, e este, ao morrer, entregou seu espírito ao Pai. Vê-se que os dois – o Deus Filho e o Deus Pai – são o mesmo Senhor no mistério da Trindade.
Jesus: Cristo Deus
“Que, sendo em forma de Deus, não teve por usurpação ser igual a Deus, mas a si mesmo se esvaziou, tomando a forma de servo, fazendo-se semelhante aos homens... e toda língua confesse que Cristo Jesus é o Senhor, para glória de Deus Pai” (Fp 2.6,7,11)
Se Jesus esvaziou-se para tomar a forma de servo, para em tudo ficar semelhante aos homens, entende-se que Ele esvaziou-se de alguma prerrogativa, ou seja de seus atributos e privilégios divinos.
Jesus: O Todo-Poderoso
“Mas todos os que o receberam, àqueles que crêem no seu nome, deu-lhes o poder de serem feitos filhos de Deus” (Jo 1.12). “É-me dado todo o poder no céu e na terra” (Mt 28.18)
O próprio Jesus, na qualidade de Deus, recebe a todos como filhos, e se declara Todo-Poderoso.
Jesus: Digno de adoração
“E, novamente, ao introduzir o primogênito no mundo, diz: E todos os Anjos de Deus o adorem; e, quanto aos anjos, diz: quem de seus anjos faz ventos, e de seus ministros labaredas de fogo, mas, do Filho, diz: Ó Deus, o teu trono subsiste pelos séculos dos séculos, e cetro de equidade é o cetro do teu reino” (Hb 1.6-8). “Ao Senhor Deus adorarás...” (Mt 4.10).
Quando o apóstolo João prostrou-se aos pés do anjo para adorá-lo, ouviu o seguinte: “Não faças isso... Adora a Deus” (Ap 22.8-9).
O Senhor Jesus não é em nada inferior ao Deus Pai. Mais uma vez o Filho é chamado de Deus (“Ó Deus”). Jesus ensinou que somente a Deus devemos adorar. Se Ele não fosse a expressa imagem de Deus, não aceitaria adoração. Entretanto, não apenas os anjos o adoravam. Vejam:
“E elas [Maria Madalena e outra Maria] abraçaram os seus pés, e o adoraram” (Mt 28.9). “Veio um leproso, e o adorou...” (Mt 8.2). “Vimos a sua estrela no oriente, e vimos adorá-lo” (Mt 2.2, 11). “Os que estavam no barco o adoraram dizendo: És verdadeiramente o Filho de Deus” (Mt 14.33). “A mulher chegou e o adorou:...” (Mt 15.25;28.17). “Disse o homem: Creio, Senhor, e o adorou” (Jo 9.38).
Considerando-se que Jesus disse ao diabo: “Ao Senhor teu Deus adorarás, e só a ele servirás” (Mt 4.10), e sabendo-se que Ele não recusou ser adorado, fica claro que Ele se colocou como Deus. A não ser que os contradizentes queiram dizer que Ele foi um hipócrita, charlatão, mentiroso, louco ou impostor.
“O Filho é o resplendor da sua glória e a expressa imagem da sua pessoa, sustentando todas as coisas pela palavra do seu poder. Havendo feito por si mesmo a purificação dos nossos pecados, assentou-se à destra da Majestade” (Hb 1.3).
Jesus: Igreja de Deus/Igreja de Cristo
Paulo: “Olhai por vós, e por todo o rebanho sobre o qual o Espírito Santo vos constituiu bispos, para apascentardes a igreja de Deus, a qual ele comprou com o seu próprio sangue” (Atos 20.28).
“Sobre esta pedra edificarei a minha igreja” (Mt 16.18).
“Para conhecimento e mistério do Deus-Cristo...” (Cl 2.2-3). “Nele habita toda a plenitude da divindade” (Cl 2.8).
Jesus declara que a Igreja é dele, e em Atos 20.28 lemos que a Igreja é de Deus. Logo, correta está a expressão “Deus-Cristo”, como acima.
Jesus: O Autor da Vida
“Mataste o Autor da Vida, ao qual Deus ressuscitou dos mortos, do que nós somos testemunhas” (Atos 3.15). “O Senhor é o que tira a vida e a dá” (1 Sm 2.6). “Deus dos mortos e dos vivos” (Mt 22.32).
Temos nessas pasdsagens a identificação de Jesus como Autor da Vida; o mesmo título é dado a Deus, o Senhor que tira a vida e a dá.
Jesus: o Deus Perdoador
“Homem os teus pecados te são perdoados. Os escribas e fariseus começaram a pensar: quem é este que diz blasfêmias? Quem pode perdoar pecados, senão só Deus?. Jesus disse: “Por que pensais essas coisas em vossos corações? Qual é mais fácil? Dizer: os teus pecados estão perdoados, ou dizer: Levanta-te e anda? Ora, para que saibais que o Filho do homem tem na terra autoridade para perdoar pecados – disse ao paralítico : A ti te digo, levanta-te, toma o teu leito, e vai para a tua casa “(Lucas 5.17ss).
Através de uma dificuldade maior (a de curar o paralítico) Jesus justificou a dificuldade menor (a de perdoar pecados). Jesus, conhecedor da Palavra, não iria perdoar pecados se Ele não fosse o próprio Deus encarnado. Salvo se Ele fosse um mentiroso, hipócrita e charlatão. Vejam:
“É Ele [Deus] quem perdoa todas as tuas iniqüidades...” (Sl 103.3). “Perdoa-nos as nossas dívidas,assim como nós perdoamos aos nossos devedores” (Mt 6.12).“Antes sede uns para com os outros benignos, compassivos, perdoando-vos uns aos outros, como também Deus vos perdoou em Cristo” (Ef 4.32). “O que encobre as suas transgressões jamais prosperará;mas o que as confessa e deixa,alcançará misericórdia”. [Misericórdia de Deus] (Pv 28.13). “Eu, eu mesmo, sou o que apago as tuas transgressões por amor de mim, e dos teus pecados não me lembro”. (Is 43.25; 1.18). “Arrependei-vos e convertei-vos para que sejam apagados os vossos pecados” (At 3.19). O exemplo mais marcante foi o do perdão concedido ao ladrão na cruz (Lc 23.43).
Jesus: o Eu Sou
“Antes que Abraão nascesse, eu sou. Então pegaram em pedras para lhe atirarem, mas Jesus ocultou-se, e saindo templo, passando pelo meio deles” (Jo 8.58,59). “Se não crerdes que EU SOU, morrereis em vossos pecados” (João 8.24).
“Assim dirás aos filhos de Israel: EU SOU me enviou a vós” (Êx 3.14).
Jesus USOU O MESMO NOME pronunciado por Deus quando falou a Moisés. Com relação a Êxodo 3.14, a Bíblia de Estudo Pentecostal faz o seguinte comentário: “O Senhor deu a si mesmo o nome pessoal: “Eu sou o que sou” (de onde deriva o hb. Iavé), uma expressão que expressa ação. Deus estava efetivamente dizendo a Moisés: “Quero ser conhecido como o Deus que está presente e ativo” (1) Inerente no nome Iavé está a promessa da presença viva do próprio Deus, dia após dia com o seu povo... O Senhor declara que esse será o seu nome para sempre. É digno de nota que quando Jesus nasceu, foi chamado Emanuel, que significa “Deus conosco”(Mt 1.23); Jesus também se chamava a si mesmo pelo nome “Eu sou” (Jo 8.58)”.
Jesus: a Ele servirás
“E tudo o que fizerdes, fazei-o de todo o coração, como ao Senhor, e não aos homens, sabendo que recebereis do Senhor a recompensa da herança. É a Cristo, o Senhor, que servis” (Cl 3. 23-24)
“Ao Senhor teu Deus adorarás, e só a Ele servirás” (Mt 4.10). “Ao Senhor teu deus temerás, e a ele servirás...” (Dt 6.13). “Eu e a minha casa serviremos ao Senhor” (Js 24.15). “Aquele que me serve deve seguir-me, e onde eu estiver, ali estará também o meu servo. E se alguém me servir, meu Pai o honrará” (Jo 12.26). “Porque quem nisto [justiça, paz e alegria no Espírito Santo] serve a Cristo, agradável é a Deus e aprovado pelos homens” (Rm 14.18). ”Eu sou o caminho, a verdade e a vida. Ninguém VEM AO PAI senão por mim” (Jo 14.6). Jesus não disse VAI ao Pai, mas se colocou em igualdade com Deus Pai, ao dizer VEM ao Pai. “Se vós me conhecêsseis, também conheceríeis a meu Pai” (Jo 8.19; cf 14.9).
Do que foi lido acima, deduz-se o seguinte:
Primeiro, a palavra SENHOR (do hebraico Yavé; do grego kyrios), significando supremacia, soberania, é um título de reverência usado tanto para Deus como para Jesus. Exemplos: “Não tentarás o Senhor teu Deus” (Mt 4.7, 10); “...o tempo em que o Senhor Jesus andou entre nós” (At 1.21). Segundo, Jesus, confirmando as Escrituras, afirmou que devemos servir somente a Deus. Todavia, Ele disse: “aquele que me serve deve seguir-me...” (Jo 12.26). O apóstolo Paulo, na carta aos romanos, fala em servir a Cristo. Terceiro, em João 8.19 Jesus confirma ser a expressa imagem de Deus. Paulo confirma em Colossenses 1.15: “Ele é a imagem do Deus invisível...” Em João 14.9 Jesus confirma a Sua condição de Verbo encarnado: “Quem me vê, vê o Pai”.
A Bíblia registra muitas outras passagens que testemunham a divindade de Jesus, bastando que examinemos com atenção o texto e o contexto.
Pr. Gilberto Gomes
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